23 de Septiembre 2004

Terroristas, qué bien os lo montáis

Algo que no sorprende a los que olemos el mismo tufo defensor del terrorismo en Batasuna y Esquerra Republicana, es que éstos últimos, los que tienen la llave del talantoso gobierno, pidan ahora lo mismo que los primeros. La reagrupación de los presos terroristas catalanes en las cárceles de Cataluña aún no tiene banderita y logotipo, que yo sepa, pero es una exigencia tan calcada de la de los etarras, que sólo falta que alguien lo utilice como excusa para poner bombas y pegar tiros. Ya tienen una injusticia más contra la que rebelarse, otra raíz del problema, que diría algún comprensivo progre. Qué putada eso de ser catalán o vasco.

Y terrorista. Que ahí está lo gordo, que la gente por la que más se preocupa el partido de la negociación con asesinos, no son las víctimas de éstos, claro está, sino sus pobres compinches encarcelados, que echan de menos a mami y a su perro Toby. Qué canallada tenerlos retenidos en cárceles de cualquier lugar de Espanya, como vulgares criminales espanyoles, sin ser disinguidos como rehabilitables terroristas catalanes.

Hablando en serio, nunca he conseguido entender qué oscuras razones excusas hacen que debamos distinguir a un hijoputa que mata por droga, por dinero, por racismo, etc. de un hijo de la grandísima puta que lo hace en nombre de la organización terrorista de turno. Si acaso, yo los diferenciaría en contra de los segundos, pues son criminales que actúan con una premeditación, sangre fría y desprecio por la sociedad apabullantes. Y encima están organizados.

Pero como estamos en un país en el que por fin priman el diálogo y la tolerancia (priman: que hacen el primo), pues los amigos de ERC dan un plazo de 3 meses al gobierno para que sonría, diga yes, y los presos terroristas catalanes vuelvan a casa, por Navidad precisamente. A mí esta forma de diálogo y negociación democrática me recuerda más bien a una amenaza, pero seré yo que aún no me he acostumbrado. No, no puede ser viniendo de los amigos de Josu Ternera. Qué va.

Nota final: Esto de mandarlos a las cárceles catalanas no sé si será por esto o por esto.

Escrito por Paybloy en: 12:00 AM | Comentarios (2)

22 de Septiembre 2004

Vamos de paseo. Pi Pi Pi.

En un coche viejo. O nuevo, qué más da. El caso es que en el Día Europeo Sin Coches, que resulta que es hoy, no sólo no se reduce el tráfico en la capital del reino, sino que aumenta considerablemente respecto a la semana pasada y no es mucho menor que un miércoles cualquiera. Este hermoso día por lo visto va incluído en la Semana de la Movilidad, cuya principal actuación parece ser la de Hombres G y La Unión en un concierto el pasado domingo. Hoy la Empresa Municipal de Transportes regalaba al personal planos de la red de transporte público, qué bien, como si la gente no cogiera el metro por no saber a dónde les llevará. Digo yo que ya que van a tirar nuestro dinero para fomentar el transporte público, que lo hagan en serio, y en lugar de conciertos, lo hagan gratuito durante la jornada en cuestión. Y como esa operación acarrearía probablemente el colapso de la mitad de los transportes, aumentaran considerablemente los servicios, por aquello de que al menos ese día, la gente aparcara el coche, subiera al autobús, y dijera "qué rapido qué bonito y qué barato". Tal vez así un 0,2% de los viajeros volverían a preferir el transporte público a sus cómodos bólidos al día siguiente. Con suerte. Creo que se nota la confianza que tengo en iniciativas como ésta.

Claro que hablamos de Madrid, la ciudad cuyo Concejal de Movilidad Urbana va con su moto sin el carnet de conducir encima. Encima lo tenía caducado. Y encima tenemos que aguantar que nos diga que su intención de renovarlo servirá de ejemplo para los ciudadanos. Sí claro, renueve usted el permiso cuando haya caducado y un policía municipal le ponga una multa tras un accidente, señor ciudadano. En fin...

Madrid, la comunidad en la que nunca ganó las elecciones Rafael Simancas. Simancas, que utiliza con todo el desparpajo su coche oficial para llevar a la señora y al chaval a un concierto. Claro que siendo el concierto de Ana Belén y Victor Manuel no me extraña que se lo tomara como un acto oficial, que al fin y al cabo son como camaradas del partido. El caso es que el pobre Rafa se partió el morro, que mucho morro hay que tener para hacerse conducir por un pobre trabajador a la una de la mañana, con lo bueno bonito y barato que es el transporte público. Igual creyó que el coche oficial es transporte público, porque también lo pagamos todos.

Escrito por Paybloy en: 1:00 AM

Medallas. De las de verdad

Cada año olímpico nos hace recordar esos topicazos periodísticos sobre la unión de los pueblos, el espíritu de superación, la hermandad de los hombres y aquellos valores impulsados por los griegos y el barón de Coubertin. Qué bonito. El caso es que a mí me gustan los JJOO, con sus trampas, sus dopajes, sus complots internacionales de jueces, sus inexplicables reglamentos. Me gusta hasta ese "otra vez será, lo importante es participar" tan español, incluso esa comentarista de TVE que sólo retransmite los fallitos, errores y faltas de gimnastas, nadadoras y amazonas. Me recuerda a la típica entrenadora con frustraciones de juventud por aquella lesión en la rodilla que truncó su meteórica carrera...

Y como cada año olímpico, poco después del evento principal, se celebra el olvido paralímpico, que consiste en ignorar a cientos de personas que recrean en el mismo escenario, los mismos valores que los deportistas olímpicos, pero con un espíritu de superación multiplicado por diez. Baten cada día récords personales y mundiales en sus categorías, sin que la repercusión mediática sea mayor que la de una declaración de Rociíto. Cuando el evento acaba, un minuto de algún informativo nos recuerda que se ha celebrado, que España por fin triunfa en algo y que ha sido todo un éxito digno de admiración.

Es precisamente eso, que estando España a día de hoy 5ª en el medallero, con 29 medallas y al alcance de muchas más, se preste más atención a lo que hacen o dejan de hacer cuatro vagos y maleantes que a aquellos deportistas.

Pese al encomiable gesto de Caldera y Lissavetzky acudiendo a Atenas, me temo que queda mucho aún para que los deportistas que sí consiguen triunfos para España reciban la mitad de lo presupuestado para los """artistas""" (¿he puesto comillas?) cuyas películas y programas nadie quiere ver. Ahí sí que hay motivo. Además, ya que el tema está relacionado, antes que Mar Adentro preferiría ver un partido de balón asesino, dónde va a parar.

Escrito por Paybloy en: 12:00 AM

20 de Septiembre 2004

Vuelvo

Ya era hora. Después de un largo verano de inmerecidas vacaciones, me planto de nuevo delante del teclado para contarle a todo el mundo, y a nadie a la vez, las cosas que pasan por mi cabeza, y algunas que hasta se quedan en ella. Tanto tiempo sin escribir, sin estrujar el cerebro para sacar una mala frase, supongo que me habrá hecho más lento en esto del comentario diario, y más torpe, aunque no creo que nadie note la diferencia ;-)

Son muchos los temas sobre los que he pensado escribir durante este verano, empezando por ello mismo, ¿dónde se ha metido el verano este año? Los sucesos de diverso pelaje y los acontecimientos políticos ocurridos, darían para muchas páginas de comentarios, pero ya he comprobado que no han sido pocos los que han seguido trabajando en esto de dar opiniones a contrapelo. Ya iré recordando asuntos que me han llamado la atención en estos meses.

Pero antes, como lo suyo es empezar poco a poco, he repasado por encima lo que ocurrió antes de irme y me he propuesto dejar definidas algunas cosas sobre este sitio, sobre mí. No voy a enumerar, pero quiero empezar diciendo que no soy periodista, historiador, economista o político. Mis declaraciones no son en ningún caso fruto de una experiencia acojonante en ninguno de esos campos, ni falta que hace. Es más, si de algo estoy satisfecho es de poder exponer mis ideas sin necesidad de anteponer mi titulación a los argumentos que utilizo. Digo esto para evitar equívocos, no críticas, que además de inevitables son entretenidas, pero al menos que no sean del tipo "no tienes ni puta idea". Ya, nunca dije que la tuviera. Esto de Internet tiene estas cosas, un tipo corriente como yo se pone a escribir, y tiene la ventaja de que se le puede juzgar únicamente por lo que escribe, si es verdad o mentira, bien razonado o no, justificado o inventado, tedioso o divertido, independientemente de sus carreras o pegatinas partidistas.

Mis opiniones políticas se ven de lejos, pero no pertenezco a ningún partido político u organización similar. A pesar de todo, y es normal, habrá quien necesite "encasillarme" en ciertos partidos o tendencias, o generalizar mis opiniones sobre un tema a otros muy distintos. Pues vale, no pasa nada, más absurdo sería si pretendiera no encajar en ningún grupo. En el bloguerío liberal por ejemplo, al que admiro y respeto por su calidad e independencia, encajo perfectamente aunque en mil y una cuestiones discrepo con muchos de sus miembros. Por eso también pueden resultar absurdas las soflamas que pretenden tocarme a mí, dirigidas contra partidos o grupos a los que se supone que pertenezco, unas veces lo harán, otras sólo le harán pupa al partido en cuestión, sin siquiera rozarme.

Respecto al funcionamiento de la página, es sencillo: yo escribo, y cualquiera que tenga algo que decir al respecto, escribe, para bien o para mal, y lo agradezco muchísimo, aunque sea una línea, hablamos y discutimos y lo pasamos pipa. Si alguien quiere que opine sobre algo de lo que no he hablado, me escribe. Si alguien quiere opinar sobre algo de lo que no he escrito, se espera a que lo haga, y entonces comenta cuanto quiera. Si alguien quiere apuntarme lo tontofachameapilasamiericanopeperocapitalistahijoputaespeculador que le parezco, que al menos lo haga con cierta gracia, que me pueda reír de él. Si no, me temo que su comentario será borrado. Este punto tiene su miga, porque luego siempre hay quien menciona la libertad de expresión, si no los Derechos Humanos, nunca he dicho que no se borrarían comentarios, de hecho, afirmo lo contrario: borraré todo mensaje que me resulte ofensivo o improcedente. Esto no tiene absolutamente nada que ver con libertad de expresión, tiene que ver con el mecanismo de este sitio, Internet sigue abierto. Evidentemente, el criterio que usaré para borrar unos comentarios y mantener otros es subjetivo, personal, los comités de sabios están muy atareados últimamente y no se preocupan de páginas como la mía. En cualquier caso, la receta para que un comentario no sea borrado es sencilla: basta con que no sea insultante, ni siquiera pido que sea coherente :-p

Espero que el nuevo curso que empieza sea por lo menos igual de agradable que los primeros meses de esta bitácora, gracias por las visitas, por los comentarios, por la información, por los apoyos, por las críticas.
Por vuestra compañía.

Escrito por Paybloy en: 12:00 AM | Comentarios (2)