1 de Febrero 2005

Tomorrow belongs to me

No podía haber terminado mejor Ibarreche la exposición del plan de exaltación de la patria vasca. Un plan que persigue la independencia de España al mismo tiempo que la anexión de otros territorios. Un plan, que como bien ha señalado Rajoy -magistral aunque viva aún en 2004-, desprecia los derechos y las libertades de los individuos para someterlos a la dictadura de los imaginados derechos de inexistentes pueblos. El ciudadano aplastado por la bota del colectivo puesto en marcha, una idea que aún nos venden como buena en el siglo XXI. Y digo que no podía terminar mejor porque si fueran pocas las asociaciones de ideas que venía haciendo yo entre el nacionalismo vasco y los nacionalismos más sanguinarios y liberticidas del siglo pasado, va el tío y me dice esto:

El futuro nos pertenece.

Y en mi cabeza empieza a cantar angelicalmente un joven rubio, apuesto, miembro de la gloriosa raza aria y del valiente pueblo germano. Y se unen a él otras gentes, de todas las edades, en un canto a pleno pulmón que expresa más odio que esperanza y da más miedo que alegría.

Oh Fatherland, Fatherland, show us the sign,
Your children have waited to see.
The morning will come when the world is mine.
Tomorrow belongs to me!

Y todo forma parte de una de las escenas más significativas y acojonantes de la historia del cine. Y me da un escalofrío al imaginar que todo lo que conlleva pueda volver a salir de la pantalla. Pero ya se sabe que en España a muchos se les da mejor la política que el cine, así que... mal asunto.

Escrito por Paybloy en: 1 de Febrero 2005 a las 07:42 PM | TrackBack
Comentarios

Odiemos a los rubios que son todos unos nazis.

Posted by: rancune en: 1 de Febrero 2005 a las 08:05 PM

Así me gusta, lectores que entiendan el mensaje que quiero transmitir. Vete a por más, corre. Y si véis a algún rubio cantando, que no escape.

Posted by: Paybloy en: 1 de Febrero 2005 a las 11:33 PM

Y me da escalofríos pensar en lo contagiosa que es, por lo que vino después. Pero la canción, en sí misma, no creo que denote odio. Ver odio en ella es un postjuicio. Y la escena, de lo mejor de la película. ¿Sabéis que uno de los extra era un alemán que lo había vivido en su tiempo, y que ya entonces no era partidario (como en la peli)? Saludos.

Posted by: puesamimegustalaescena en: 1 de Marzo 2005 a las 01:24 PM

Algo había oído del extra, gracias por confirmármelo. Lo del odio lo veo como la cuestión significativa que digo: la paradoja de que una canción bonita te haga pensar en las consecuencias que tuvo, claro que a posteriori. Pero estoy de acuerdo, la escena es de lo mejor, y también me gusta.
Gracias por el comentario :-)

Posted by: Paybloy en: 2 de Marzo 2005 a las 12:28 AM

Treinta años después, todavía me estremece la escena. Y me estremece porque es, para mí, la escena de terror más lograda del cine.

No del pseudoterror, hoy en boga, de sangre y llamaradas, sino del interior. Del terror que sientes cuando te das cuenta que el mal lo tienes dentro. Sí, sí, dentro, la fascinación por lo bello, la patria, dios, la borrachera de la alienación, la llevamos todos dentro.

Más arriba, alguien dice "Pero la canción, en sí misma, no creo que denote odio" y ahí está el quid. La belleza oculta al horror. Lo colectivo trasciende al individuo.
No pensemos que el pueblo alemán estaba lleno de criminales. En su mayor parte fueron seducidos por el ímpetu de un futuro prometedor, una transformación romántica,...
Y nadie estamos libre de ello. Y menos en mi querida Euskadi.

Posted by: eztarrisakona en: 26 de Marzo 2005 a las 11:13 AM